jueves, 10 de febrero de 2011

El simbolo Zombie.

 En varias formas se puede apreciar el desmembramiento y el engullimiento de otro. Sin embargo, resalta la fascinación que surge frente al fenómeno zombie. Cabe preguntarse ¿Por que tal fijación en un hecho no aún acaecido?
 Ocurre que el zombie nos sorprende porque es la desnaturalización del símbolo mismo. El primer componente, el significante, se mantiene ¡Esos se comen a todo! Lo que se pierde es el significado. No hay contexto alguno que pueda soportar alimentarse de otro sin que esto sea un hecho de mayor trascendencia que la reproducción misma del organismo. A diferencia del canibalismo y del sacrificio, el zombie no ejecuta ritual alguno, sino que solamente busca la reproducción de la esfera biológica. Es en este sentido en que el zombie continua siendo la forma del rito, más sin ningún significado; no tiene ni orientación, ni valor reconocible más allá del hecho mismo de la satisfacción. Es por esto que choquea tanto, puesto no es comprensible desde lo previamente acostumbrado. El zombie viola el significado que se le podría dar a su acto -pues no lo tiene. Y además actúa sobre la premisa imposible de operar; el perfecto mantenimiento del organismo. De modo personal que llamaremos, de ahora en adelante, zombilismo a cualquier forma que borre el significado por sobre el significante en menester de la labor.
 Por otra parte, el símbolo zombie no se acaba sobre sí mismo. Como todo símbolo es una unidad total e irreductible. Es por esto que habiéndose ya explicado qué es el símbolo se debe de explicar qué no es el símbolo. Lo que queda dentro del símbolo es la autorreferencia, y lo que queda señalado como fuera es la heterorreferencia. Es así como la autorreferencia del símbolo zombie corresponde al párrafo anterior ¿Qué es lo que no es zombie? Lo que no es zombie y que queda señalado al mismo tiempo por éstos; son los sobrevivientes. 
 El zombie es un símbolo, pero el símbolo no es un zombie. O sea, el zombie nos habla, nos dice, nos cuenta y nos revienta sobre algo más allá. El zombie es una matriz productora de sucesos y hechos no acaecidos, el zombie es una potencia es un: aún-no. El zombie si es que ocurre redefine las expectativas anticipadas sobre las selecciones de otros. Es una sorpresa, que expande los círculos que se consideran normales. Las franjas que se tienen por cotidianas se redefinen en un nuevo contexto.
 El sobreviviente en orden de asegurar la mantención homeóstatica se ve forzado a enfrentar al zombie. Para esto requiere luchar con su corporalidad como no se la había visto jamás. Es en este acto es en donde se vuelve a trazar la definición del hombre. La diferencía entre bestía y hombre, básica para poder conllevar la ontología propía, se redefine. La nueva distinción es sobreviviente/zombie. En esto los sobreviviente deben de enfrentar penurías y situaciones inimaginables. La distinción bestía/hombre, se re introduce en el sobreviviente de modo tal que éste pasa a ser parte bestía en la medida en que debe de asegurar su carnalidad hasta con sus propios fist and claws y al mismo tiempo recordarse lo infinito del ser humano.

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